REMITENTE

La libertad de no tener que parecer interesante a cada momento

Últimamente pienso mucho en la libertad.

No en esa que aparece en las frases motivacionales, generalmente acompañada de una puesta de sol. Hablo de una libertad bastante menos espectacular: la de hacer algo porque sí.

Salir a caminar. Conocer a alguien. Hacer una pregunta. Escuchar una historia que no tiene nada que ver conmigo. Tomar una fotografía sin preguntarme si es suficientemente buena para un algoritmo.

La libertad de no tener que parecer interesante a cada momento.

Tengo la costumbre de mirar las cosas con una atención que, dependiendo de la circunstancia, puede resultar curiosa o francamente intensa.

La cámara no ha hecho mucho por corregirla.

EL PATIO · BOGOTÁ · 2026
MUSEO VIZCAYA · MIAMI · 2026

Hay algo casi magnético que me ocurre cuando pongo el ojo en el visor. El mundo sigue haciendo exactamente lo mismo, pero yo empiezo a verlo de otra manera.

Me atrae lo que una imagen puede sugerir sin mostrarlo todo. Los deseos que preferimos no confesar y esos pequeños pecados que cometemos con bastante menos culpa de la que deberíamos.

A veces dejo que la oscuridad ocupe buena parte del encuadre. Que alguien tenga que acercarse un poco más para descubrir qué hay ahí.

Un fragmento entre tantos otros.

Y por alguna razón, ese.

Me gusta pensar que encuentro algo que nadie más vio. Aunque probablemente no sea cierto. Quizá alguien lo vio antes, incluso mejor, pero yo estaba ahí y tuve la suerte —o el descaro— de decidir que esa pequeña parte del mundo era mía.

Supongo que la fotografía tiene algo de egoísmo.

Y después está el placer de compartir sin estar pendiente de lo que vuelve.

Me interesan las historias. Las de la vida real, especialmente. Sus personajes, sus contradicciones y esos antagonistas que a veces terminan pareciéndome mucho más interesantes que los protagonistas.

No sé qué dice eso de mí.

También escribo. No de oficio, ni siempre. Hay fotografías que necesitan unas palabras y otras a las que prefiero no interrumpir.

Supongo que al final todo se trata de vivir un poco de todo. Incluso aquello que después preferiríamos no contar.


Hay algo casi magnético que me ocurre cuando pongo el ojo en el visor. El mundo sigue haciendo exactamente lo mismo, pero yo empiezo a verlo de otra manera.

Me atrae lo que una imagen puede sugerir sin mostrarlo todo. Los deseos que preferimos no confesar y esos pequeños pecados que cometemos con bastante menos culpa de la que deberíamos.

A veces dejo que la oscuridad ocupe buena parte del encuadre. Que alguien tenga que acercarse un poco más para descubrir qué hay ahí.

Un fragmento entre tantos otros.

Y por alguna razón, ese.

Me gusta pensar que encuentro algo que nadie más vio. Aunque probablemente no sea cierto. Quizá alguien lo vio antes, incluso mejor, pero yo estaba ahí y tuve la suerte —o el descaro— de decidir que esa pequeña parte del mundo era mía.

Supongo que la fotografía tiene algo de egoísmo.

Y después está el placer de compartir sin estar pendiente de lo que vuelve.

Me interesan las historias. Las de la vida real, especialmente. Sus personajes, sus contradicciones y esos antagonistas que a veces terminan pareciéndome mucho más interesantes que los protagonistas.

No sé qué dice eso de mí.

También escribo. No de oficio, ni siempre. Hay fotografías que necesitan unas palabras y otras a las que prefiero no interrumpir.

Supongo que al final todo se trata de vivir un poco de todo. Incluso aquello que después preferiríamos no contar.

FOTOGRAFIAR · CONOCER · HABLAR · ESCUCHAR · CREAR · ERRAR · MENTIR
· AMAR · PECAR · PERDONAR · OLVIDAR · EMPEZAR · COMPARTIR
FOTOGRAFIAR · CONOCER · HABLAR · ESCUCHAR
· CREAR · ERRAR · MENTIR· AMAR · PECAR
· PERDONAR · OLVIDAR · EMPEZAR · COMPARTIR

Este espacio seguramente tendrá fotografías, historias y alguna que otra idea que, vista con un poco de distancia, resulte bastante absurda.

me tomo la fotografía en serio. a mí misma intento no tomarme tanto.

Remitente: Vanessa.